La planificación estratégica es uno de los procesos que menos interés recibe por parte de las empresas y de los empresarios. Algunas de las críticas más habituales de los planes estratégicos son que hay demasiada burocracia y que, como los mercados cambian tan rápido, es muy difícil tener un plan que dure en el tiempo y sea sostenible. Algunos empresarios incluso consideran que es una práctica que ha quedado anticuada, que ya no es una fórmula de éxito para la empresa.

Muchas empresas no cuentan con planes estratégicos en condiciones, pero, las que sí que cuentan con uno bueno, cumplen con unos parámetros que aseguran el éxito al planificar las estrategias:

Planes estratégicos horizontales en periodos de tiempo diferentes

Para conseguir el éxito en la planificación estratégica empresarial, es necesario que la empresa planifique a largo, medio y corto plazo. A largo plazo, interesa redefinir la visión y la misión de la empresa, con una proyección de más de cinco años. Avances tecnológicos, escenarios futuros o nuevas oportunidades. A medio plazo, interesa enumerar los pasos para realizar la visión global del periodo de tres a cinco años. Planes de negocio claros y viables para transformar esta visión en valor para la empresa. Y, a corto plazo, es necesario cuestionarse el funcionamiento y los resultados de la estrategia actual, evaluar el progreso y explorar otras opciones.

Constante necesidad de reinventarse y de dialogar

La idea principal es seguir el mismo proceso estratégico cada año, pero refrescándolo con diferentes preguntas cada año. Los cambios, suponen un aprendizaje nuevo cada año y más gastos generales. Con nuevas preguntas, el diálogo estratégico se renueva y se reinventa, pero manteniendo la esencia de cada año. En muchos casos, también interesa hacer las preguntas correctas.

Dedicarse a la organización por completo

Se basa en la idea de que la estrategia no se tiene que dejar en manos de un pequeño grupo. Se tienen que dedicar a ella tanto actores internos como externos, poniendo todo su esfuerzo en la organización de la estrategia. Cuando participa más gente en el proceso, (diferencias generacionales o geográficas) se obtienen diferentes puntos de vista y alternativas que otros, quizá, no han visto.

Invertir en ejecución y seguimiento

Mejorar la comunicación para que sea clara y atractiva de forma lineal. Es decir, adoptar estrategias que ayude a la alineación de todas las áreas, de forma que todos los actores entiendan bien el funcionamiento de la empresa. Además, se tiene que crear un conjunto de iniciativas estratégicas para dar visibilidad. Iniciativas autorizadas, con personal y recursos suficientes y un calendario preparado.

En resumen, no solo no ha llegado el final de los planes estratégicos, sino que hoy en día son aun más vitales. Necesitamos empresas que estén bien preparadas y organizadas estratégicamente para ser capaces de hacer frente a toda la competencia y a los continuos cambios del mercado. Desde Aquami os podemos ayudar a conseguirlo.